miércoles, 5 de agosto de 2015

Cinco años y medio millón de visitas

Este humilde blog ha cumplido ya cinco años y llegado al medio millón de visitas. También tenemos casi 500 seguidores en Facebook. No es mucho, sobre todo si comparamos con otros blogs más populares, pero como cada uno se enorgullece de lo que puede me vais a permitir un pequeño post autofelatorio. 

Primero quiero agradeceros a todos/as los que os pasáis por aquí vuestra presencia. Mis obligaciones docentes no me dejan nada de tiempo para escribir algo largo, pero al menos os puedo dejar las entradas que más éxito han tenido en estos últimos cinco años. 



Como el morbo mola, la entrada más visitada sigue siendo la carta que le escribí al por entonces presidente de la SGAE Teddy Bautista. ¿Quién podría imaginar que el tipo terminaría en la cárcel? 



La segunda entrada con más visitas es sobre los problemas sin resolver en física teórica. He de reconocer que mientras la escribía no me imaginé ni por un momento que tendría tanta repercusión. 



La tercera es también una entrada sobre ciencia, pero con ramificaciones filosóficas. 



En la cuarta ya vuelve la opinión y la polémica. Como os gusta la sangre jodíos.



Finalmente tenemos una crítica al programa de televisión pseudocientífico Cuarto Milenio. 




Esas son las entradas más populares en estos cinco años. Sin embargo, he de decir que me siento más orgulloso de otras donde he realizado una labor divulgativa más dura, o una crítica que considero más necesaria. En cualquier caso el proposito de un blog es comunicar, y vosotros elegís que os llama más la atención. 

Un abrazo muy fuerte, sois los mejores. 

jueves, 25 de junio de 2015

Las quejas en Twitter predicen la mortalidad por enfermedad cardíaca

Hay estudios que nunca dejarán de sorprenderme, no por los resultados, sino porque a alguien le de por hacerlos. Aquí un ejemplo: Psychological Language on Twitter Predicts County-Level Heart Disease Mortality. En español sería: El lenguaje psicológico en Twitter predice la mortalidad por enfermedad cardíaca por regiones. 

Básicamente los científicos del estudio han analizado 826 millones de tweets. De esos seleccionaron 146 millones que tenían localización geográfica. Sobre esta muestra realizaron un análisis buscando frases negativas sobre trabajo, salud o estado emocional. También buscaron frases positivas como las que incluían las palabras "oportunidad" o "fin de semana". Después estudiaron la correlación entre el "buen rollo" en Twitter y la mortalidad debido a factores cardíacos. El resultado fue que correlacionaban bastante bien, de hecho correlaciona mejor que ciertos factores clásicos como el tabaquismo. 


Mortalidad por factores cardíacos y la predicción de Twitter
Por supuesto, esta correlación no implica causalidad. No es que quejarte en Twitter haga que te de un infarto. De hecho, ya que la mayoría de los usuarios de Twitter durante el periodo del estudio (2009-2010) eran gente joven, los que se quejaban y los que morían no eran los mismos. Lo que el estudio parece indicar es que las quejas en Twitter son un buen reflejo de la calidad de vida en cada region, y que la calidad de vida afecta fuertemente al riesgo cardiovascular. 

Así que ya sabéis. Si queréis quejaros hacedlo, no vais a morir por ello, pero permitiréis que investigadores externos evalúen bien la calidad de vida en vuestra región.


Visto en ArsTechnica

miércoles, 17 de junio de 2015

Sobre la supuesta base de la bioneuroemoción en la física cuántica

En los últimos años ha aparecido una nueva pseudociencia denominada "bioneuroemoción" (anteriormente "biodescodificación"), que suele utilizar conceptos de física cuántica para justificar su supuesta eficacia. Es complicado el análisis de la supuesta terapia, ya que como suele ocurrir con estas pseudociencias la información se encuentra bastante oculta y cambia continuamente. Sin embargo, basta con ver los discursos de sus defensores, como Enric Corbera, o leer en su web la serie de "expertos" que la apoyan para apreciar la carencia de base de esta pseudociencia [1].

Es muy común en los últimos años el utilizar conceptos de la física cuántica para vender pseudociencias y medicinas alternativas sin base científica. Esto se realiza mediante la distorsión de la ciencia para adaptarla al producto a vender, y aprovechando el desconocimiento de la población sobre este campo de la ciencia. Como físico cuántico, con casi 10 años de experiencia en el campo, me preocupa este fraudulento uso de mi disciplina.

Por estos motivos declaro lo siguiente:

Decoherencia debido a la gravedad

La decoherencia es el proceso por el que un sistema pierde sus propiedades cuánticas al interaccionar con el entorno. Sobre esos ya hablamos en esta entrada: ¿Qué es la decoherencia cuántica? Este proceso, junto al pequeño valor de la constante de Planck, es el principal responsable de privarnos de los interesantes fenómenos cuánticos en el mundo macroscópico en el que vivimos. 

La idea es sencilla. Un sistema cuántico interacciona con otro y se forma entrelazamiento entre ellos. Este entrelazamiento lleva consigo información sobre el estado del primer sistema, y eso hace elimina cualquier superposición que pudiera tener. 

Sin embargo, parece que un sistema externo no es necesario, y eso es lo que han demostrado en un reciente artículo unos amigos de Viena. El artículo en cuestión se titula Universal decoherence due to gravitational time delation. La idea detrás del mismo tampoco es complicada. Imaginemos una molécula de un tamaño considerable. Esta tiene distintos grados de libertad, tanto intrínsecos como extrínsecos. Más concretamente, la posición del centro de masas de la molécula es un grado de libertad extrínseco. Las vibraciones de las distintas partes de la molécula dependen de la temperatura de la misma, y forman los grados intrínsecos. En principio, parece obvio que estos grados de libertad son independientes, de modo que las vibraciones en la molécula no dependen de su posición.

Sin embargo, esta independencia de los grados de libertad no es cierta si la molécula se encuentra en un campo gravitatorio. En ese caso, distintas partes de la molécula sufren distintas gravedades. ¿Cómo puede afectar esto a la molécula? Mediante la dilatación temporal. 

jueves, 11 de junio de 2015

La medicina sí es una ciencia, doctor Gérvas

Recientemente he leído un artículo en Acta Sanitaria del doctor Juan Gérvas titulado "La medicina como ciencia: menos arrogancia, que tiene poca ciencia".  Tal artículo es una defensa de las medicinas alternativas arropada en una crítica a la ciencia mediante el uso de la falacia relativista, de la que ya hemos hablado otras veces por aquí. Esta falacia funciona de la siguiente manera:

1. Las cosas son ciertas o falsas.
2. La ciencia se equivoca, ergo es falsa.
3. Como la ciencia es falsa cualquier alternativa a ella será igual o mejor.

Por supuesto tal argumento hace aguas, al ser incorrecta la primera premisa. Las cosas no se deben clasificar simplemente en correctas o falsas, ya que hay afirmaciones más verdaderas que otras. Si alguien afirma que la Tierra es plana se equivoca. Si afirma que es esférica también. Ambos errores no son iguales, ya que la esfera se aproxima más a la forma real de la Tierra que el plano. Por supuesto, que la Tierra no sea plana ni exactamente esférica no hace que cualquier afirmación alternativa, como que es una pirámide, sea correcta. Sobre esta falacia y sus errores se han escrito gran cantidad de artículos en las últimas décadas, como La Relatividad de los Errores, de Asimov, o El Divulgador Frente al Relativismo, de César Tomé.

lunes, 25 de mayo de 2015

Temperaturas absolutas negativas I. Los dos ceros absolutos

Un concepto que la gente en general suele tener más o menos claro es el del cero absoluto. Esta es una temperatura, -273.14 C, que representa la mínima energía de los sistemas. Al ser esta temperatura mínima es lógico crear una escala con el cero ahí, y así surgió la escala Kelvin (o absoluta) de temperatura, que es igual que la Celsius, pero con 0 K=-273 C. Es también bastante popular la idea de que el cero absoluto es inalcanzable. Esto de una manera más precisa lo proclama el Tercer Principio de la Termodinámica, al afirmar que: "Es imposible por cualquier procedimiento alcanzar la isoterma T = 0 en un número finito de pasos". Permitidme mencionar que la temperatura más baja alcanzada en un laboratorio en el momento de escribir este post es de 0.006 K (-273.114 C), y que ha sido alcanzada por la colaboración CUORE.

Una idea lógica a partir de este principio es que no hay ninguna temperatura por debajo del cero absoluto, es decir, que no hay temperaturas negativas en la escala de Kelvin. Si el cero absoluto es inalcanzable, mucho más inalcanzable serán las temperaturas que haya por debajo. Esto no está tan claro, y es motivo de mucho debate en la actualidad.



miércoles, 20 de mayo de 2015

Vídeo sobre física cuántica y fotosíntesis

He encontrado gracias a las sugerencias de Youtube este vídeo sobre efectos cuánticos en la fotosíntesis, que está bastante bien. Está en inglés, pero no es demasiado complicado y se le pueden activar subtítulos. 





Os recuerdo los posts que escribí ya sobre este tema.

Física Cuántica y Fotosíntesis I. Primeros experimentos

Física Cuántica y Fotosíntesis II. Transporte asistido por decoherencia

Física cuántica y Fotosíntesis III. Transporte cuántico VS transporte semi-cuántico

Física cuántica y Fotosíntesis IV: La importancia de ser coherente

martes, 28 de abril de 2015

Los vídeos "científicos" de Daniela Bos

Gracias a Twitter he encontrado una youtuber mejinaca, Daniela Bos (@SoyDanielaBos), que hace vídeos sobre ciencia con un toque de humor. Sin intentar ser científicamentes exhaustivos no están nada mal. 


El primero que descubrí era sobre termodinámica, titulado "Termodinámica para mujeres".



martes, 21 de abril de 2015

Incertidumbre cuántica o intrínseca

Anteriormente ya hemos hablado de la incertidumbre en la física clásica, y la hemos relacionado con la falta de conocimiento. En resumen, si lanzamos un dado, no podemos predecir su resultado (o seríamos ricos), pero eso no quiere decir que el resultado esté en sí indeterminado. Simplemente carecemos de conocimiento sobre las condiciones iniciales (como se lanza, cual es su estructura exacta, a qué distancia está de la mesa...) y no tenemos capacidad de cálculo suficiente. ¿Significa eso que no existe la incertidumbre? ¿Puede realmente el Demonio de Laplace predecirlo todo? Es bien sabido que no, y que la física clásica se diferencia de la cuántica precisamente en este punto. 

La física cuántica es una teoría (o conjunto de teorías, según nos pongamos más finos) probabilística. Se diferencia de otras ramas, como la física estadística, en que esa probabilidad no es producto de nuestra ignorancia, sino que es intrínseca a los sistemas. Pongamos un ejemplo sencillo. Podemos lanzar un fotón, una partícula de luz, hacia un cristal semirreflectante (beamsplitter en inglés). Entonces el fotón pasará a recorrer dos caminos simultáneos. Si ponemos detectores al final de cada camino [1] detectaremos el fotón en cada uno de ellos un 50% de las veces. 

Experimento con un solo fotón [2]

lunes, 20 de abril de 2015

Incertidumbre clásica o falta de conocimiento

Leo un artículo en la sección de ciencias de El Mundo que trata el tema de la incertidumbre a raíz del accidente de Germanwings. El artículo se titula, ¿Por qué es imposible eliminar la incertidumbre? y siento tener que decir que contiene un gran número de incorrecciones físicas. La más importante, en mi opinión, es afirmar que la física clásica es no determinista, y que no se diferencia en ese aspecto de la física cuántica. La aleatoriedad es la pieza esencial que separa la física cuántica de la clásica y es lo que llevó a Einstein a rechazarla, al afirmar que "Dios no juega a los dados con el universo". ¿Por qué afirmaría Einstein una cosa así si las teorías anteriores a la cuántica ya eran indeterministas? Einstein era, además, un gran físico estadístico, así que no era ajeno al uso de la probabilidad y la estadística en la ciencia. La respuesta es simple, porque la cuántica (y sus derivadas) es la única teoría realmente indeterminista. 

Antes de leer este post quizás queráis leer este otro (¿Existe el azar? ¿Y la causalidad?) que escribí hace ya tiempo, y que trata sobre el mismo tema y que además tiene comentarios muy interesantes.

Imaginad que lanzamos un dado, ¿podéis predecir qué número saldrá? Evidentemente no, porque si pudierais habríais ya arrasado con los casinos de medio mundo y no perderíais el tiempo leyendo mis posts. Podemos concluir entonces que el lanzamiento de un dado es un proceso aleatorio, ¿no? Pues sí y no. Es aleatorio porque no sabemos bien las condiciones en las que se lanzará el dado. Si supiéramos el momento exacto en el que el dado deja la mano del lanzador, su velocidad, su masa, su forma geométrica exacta, como es la superficie en la que colisionará y demás detalles podríamos calcular su trayectoria y así obtener el resultado. Es complicado, sin duda, y requeriría una gran potencia de cálculo, pero desde el punto de vista físico no hay ningún impedimento. ¿Y si en vez de un dado es un sistema aún más complejo? Pues ocurre lo mismo, hay más variables y se requiere más cálculo, pero eso no convierte el problema en aleatorio. La naturaleza es la que es, independientemente de lo que mejoren nuestros sistemas de medida o cálculo. Esto ya lo sabían allá por el siglo XIX, y Pierre-Simon Laplace creó la metáfora del Demonio de Laplace para ilustrarlo. La aleatoriedad en este caso no es algo intrínseco al sistema, sino una mera medida de nuestro desconocimiento del mismo. Es decir, aleatoriedad equivale a ignorancia.

¿Y qué ocurre con el caos? Este es un tema muy interesante y actual en física estadística. Muy resumidamente podemos decir que un sistema es caótico cuando una pequeña variación en sus condiciones iniciales da lugar a un gran cambio en la dinámica del sistema. El ejemplo canónico de sistema caótico es el que se describe por el atractor de Lorenz, un conjunto de ecuaciones no-lineales muy sencillo que da lugar a trayectorias caóticas. 


«Lorenz attractor yb». Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.